Creatividad. No toleramos el fracaso

Leyendo a Andrés Oppenheimer en su libro “Crear o Morir”, que por cierto he comenzado a leer, me impacto en sus primeras hojas la falta de creatividad e innovación en la que se vive en América Latina, por no decir en los países en desarrollo, y la enorme creatividad e innovación que tiene los países de primer mundo, ya desarrollados, aunque todo está en desarrollo constante.

Leer, pesar y al mismo tiempo ser preso un pensamiento lineal que bloquea la innovación, la creatividad y la emoción del trabajo, o del quehacer social que desempeñemos. Ser preso del miedo al fracaso dentro de una sociedad con cultura de no tolerancia al fracaso, es algo terrible, pero al mismo algo que es de formación que conlleva analizar a profundidad, nuestro sistema social, económico, educativo… etc.

Pero en este momento no caeremos en profundidad de un análisis social, sino establecer que cuando a nuestro ser llega la conciencia de la no tolerancia el fracaso, es el primer paso para destruir ese muro, y convertirse en ingenio o lo que sea (creatividad, emoción, libertad...), pero simplemente tolerar el fracaso como la oportunidad, es como la frase “cada que levanto una roca y no encuentro nada es un avance, es una piedra menos que levantar”.

Considero que el primer paso para romper nuestro pensamiento estático, porque el pensamiento lineal, al menos avanza, es pactar con el caos, y evitar el deseo humano de controlar todo, tampoco ser controlados, sino ser parte de la creación. Empezar a innovar y a crear ¿cómo? La respuesta, puede ser tan simple como decepcionante, es perder el miedo al fracaso, entonces ¿cómo perder el miedo al fracaso? Eso querido amigo lo pretendo descubrir por mí y compartirlo aquí, quizá desde el momento que estoy compartiendo mis ideas, empiezo a descubrir que el primer paso, lejos de haber leído y no pretendo leerlo aún, es compartir.

Porqué podría haberme encerrado en mi cuarto con mi computadora a esperar desarrollar grandes ideas, pero no, simplemente pretendo desarrollar lo que tengo en mi Ser y compartirlo, y al compartirlo que surja la innovación y la creatividad, bajo un mundo de reflexiones, buscar acercarme  a la verdad.

Ahora una de las siete leyes del caos del libro “Las ventajas de una vida caótica, de Jhon Briggs y F. David Peat”, de hecho la primera, es SER CREATIVO. Aunque pareciera que es un talento o don reservado para muy pocos, como si fuera una selección natural a estilo Darwin, esto sin duda es un mito, ya que la creatividad surge de la inspiración y está, aunque existan creadores e innovadores, no tienen control sobre ella, pero si surge trabajando en los campos donde el ser humano puede ser creativo (música, pintura, cine, teatro, escritura…). Ser creativo o pretender ser creativo por lo tanto debe ser la evocación al trabajo dentro del campo que puede fomentar la creatividad, como hace dos días escuche a mi maestro en una clase, la meditación produce creatividad, produce innovación.

Todos somos parte de la sociedad, aunque parasemos seres autónomos, somos prisioneros de la sociedad, pero seguimos teniendo autonomía, es decir la sociedad nos dice cómo debemos actuar, para aceptar la realidad, tal como es y tal como produce equilibrio social, aceptar la realidad de manera ingenua implica movernos dentro de ella como autómatas, por lo que es necesario aceptar la realidad de manera valiente, y romper la realidad de nuestra realidad.

Es decir abandonar la realidad de las estructuras sociales conocidas, para entrar a la creatividad, dejar la certidumbre de las cosas, el equilibrio de los hechos, para explorar la incertidumbre de lo desconocido, entonces al enfrentar lo desconocido, por lógica si se quiere ver, se buscarán soluciones nuevas, ya que las conocidas no servirán o servirán de poco, y buscar lo nuevo necesariamente surge lo innovador y lo creativo en nuestro ser. Por lo que buscar lo creativo y lo innovador significa abrazar la incertidumbre, lo incómodo y sacrificar lo familiar, lo conocido, el pensamiento estático/lineal.


La creatividad aunque individual es buena en grupo, en red, es mejor ya que potencia la influencia sutil (efecto mariposa) se convierte en una co-creatividad que puede tener alcances hermosos, trasformadores o simplemente increíbles. Ahora si la sociedad nos forma y en ocasiones involuntariamente nos controla, mediante procesos sociales, la creatividad es también un proceso colectivo y social. Es por eso que aunque creo firmemente en la creatividad individual, también creo ferozmente en la creatividad colectiva en red, es por eso que el compartir es el primer paso para la innovación y la creatividad, el compartir genera actividad en la red (llámense persona a persona o de manera virtual).

Un ejemplo claro de la creatividad colectiva son hoy en día los grupos educativos de Facebook, podemos encontrar grupos con miembros que sobre pasan los 60 mil perfiles como los son #Material Educativo y #Material Educativos Maestr@s y Padres en donde convergen de manera social asincrónica en un mundo de compartir, para recibir información, ideas, comentarios (inclusive comentarios de ánimo), likes y más interacciones. Todo esto genera innovación y creatividad, quizá no en la escuela, pero sí en el quehacer educativo de aquella persona que decide compartir, ser compartido y utilizar lo que le es compartido.

¿Qué nivel de innovación y creatividad puede generar una comunidad creativa? Es algo muy complicado de saber/conocer, pero al mismo tiempo es algo complicado de medir, puesto que creatividad e innovación a nivel personal es algo que debe variar de acuerdo a su nivel de preparación. Ejemplo alguien puede innovar utilizando cuadernos interactivos, pero otro docente dejo de utilizar cuadernos interactivos a emplear la clase invertida, es decir la creatividad es un estado ulterior, y en este caso un estado renovador en el quehacer docente es algo clave.


Continuará….